Cuidar no es natural: paternidades, maternidades y desigualdad social en América Latina

Alma Delia Zamorano Rojas

Alma Delia Zamorano es docente e investigadora social interesada en la relación entre comunicación, cultura digital y justicia social.

Las paternidades y maternidades suelen presentarse como experiencias íntimas, guiadas por el instinto, el amor y la responsabilidad individual. Sin embargo, en América Latina, cuidar rara vez es una elección realmente libre. Está profundamente condicionado por desigualdades económicas, mandatos de género y una ausencia histórica del Estado en la provisión de cuidados. En la región, más del 70 % del trabajo de cuidados no remunerado es realizado por mujeres, lo que impacta directamente en su autonomía económica y bienestar emocional (CEPAL, 2021). Pensar las paternidades y maternidades desde esta realidad implica reconocer que cuidar no es natural: es una práctica social atravesada por el poder y la desigualdad.

La maternidad continúa siendo idealizada como un destino inevitable para las mujeres, mientras que la paternidad suele mantenerse en un lugar secundario o simbólico. Esta distribución desigual del cuidado no solo reproduce brechas de género, sino que limita las posibilidades de crianza compartida y corresponsable. Según la Organización Internacional del Trabajo, las mujeres dedican en promedio tres veces más tiempo que los hombres al trabajo doméstico y de cuidados en América Latina (OIT, 2018). Esta sobrecarga se traduce en menos tiempo para el empleo remunerado, la participación política o el autocuidado.

Las paternidades, por su parte, enfrentan mandatos contradictorios. Aunque se habla cada vez más de paternidades activas, las condiciones laborales, culturales y sociales dificultan su ejercicio pleno. Jornadas extensas, precarización laboral y la falta de licencias parentales equitativas limitan la posibilidad de involucrarse de manera cotidiana en el cuidado. De acuerdo con la CEPAL (2022), la mayoría de los sistemas de protección social en la región continúan reforzando el rol de las mujeres como cuidadoras principales, dejando a los hombres en una posición marginal dentro de las tareas de crianza.

Estas desigualdades no afectan únicamente a madres y padres, sino también a niñas y niños. El acceso desigual a servicios de cuidado de calidad tiene efectos directos en el desarrollo infantil, la salud mental y las trayectorias educativas. Diversos estudios muestran que niñas y niños que crecen en contextos donde el cuidado es limitado o precario presentan mayores niveles de estrés, dificultades en el aprendizaje y menor permanencia escolar. En América Latina, estas condiciones afectan especialmente a hogares en situación de pobreza, donde la sobrecarga de cuidados recae en una sola persona —generalmente una mujer—, lo que reduce el tiempo y los recursos disponibles para la atención infantil (UNICEF, 2023). Cuando el cuidado se sostiene exclusivamente en el esfuerzo individual, las infancias no solo enfrentan carencias materiales, sino también limitaciones en su desarrollo integral.

Estas condiciones tienen también implicaciones en la convivencia social. La precarización del cuidado genera estrés, agotamiento y tensiones que impactan en la vida familiar y comunitaria. Garantizar condiciones dignas para el cuidado contribuye a entornos más estables y menos violentos, donde la vida cotidiana no esté atravesada por la sobrecarga y la desigualdad.

Superar la idea de que el cuidado es un asunto privado es un desafío urgente. Implica reconocer que las paternidades y maternidades necesitan políticas públicas integrales: licencias parentales equitativas, servicios accesibles y sistemas de salud y educación que acompañen a las familias. No se trata de imponer modelos únicos de crianza, sino de crear condiciones para que cuidar no sea un privilegio ni una carga desigual.

Pensar el cuidado como un derecho y una responsabilidad colectiva abre la posibilidad de transformar las relaciones sociales desde la raíz. En una región marcada por la desigualdad, garantizar paternidades y maternidades dignas es también apostar por un futuro más justo, donde la vida y el bienestar estén en el centro de las decisiones públicas.

Referencias

CEPAL. (2021). La sociedad del cuidado: horizonte para una recuperación sostenible con igualdad de género.


CEPAL. (2022). Panorama Social de América Latina y el Caribe 2022: la transformación de la educación como base para el desarrollo sostenible.


OIT. (2018). El trabajo de cuidados y los trabajadores del cuidado. Para un futuro con trabajo decente.
UNICEF. (2023). Primera infancia, desigualdades y derechos en América Latina.

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