Desigualdad en las mujeres, madres y trabajadoras en la sociedad. Primera parte: Estadísticas sobre ser madre en México

Autora: Dra. Erika Vanesa Llanos Jiménez. Maestra y Doctora en Estudios Organizacionales por la Universidad Autónoma Metropolitana Unidad Iztapalapa. Profesora en la UNAM, participa en el Seminario de Sociocibernética Crítica auspiciado por el Centro de Investigaciones de América del Norte (CISAN) en la misma institución.

            

Me parece pertinente comenzar esta entrada en dos partes; la primera con mi historia. La razón de que las mujeres una vez que son madres ganen menos, no sean contratadas, o no sean consideras en puestos de mando; es esta visión compartida y generalizada por los empleadores que sostienen que las mujeres no son tan productivas una vez que tienen hijos.

Soy una mujer de 33 años madre de una pequeña de 7 años, a los 25 años cuando me embaracé, tuve que renunciar a mi trabajo, ya que no era adecuado para poder maternar, con poco respeto por los horarios laborales o la estabilidad emocional de los trabajadores, se hacía imposible para mí continuar ahí.  Esta decisión, me puso en una situación en extremo vulnerable porque tenía que depender económicamente por completo de mi pareja, en un escenario ideal esta habría sido una ventaja, sin embargo, no fue así. La situación se tornó intolerable, así que, resolví separarme de él, esta decisión me hizo sentir, por más, vulnerable, insignificante y fracasada.

Al momento de mi separación me sentí muy sola, honestamente creía que lo que me estaba sucediendo era extraordinario, pero lamentablemente me di cuenta de que las mujeres, nos enfrentamos a esta situación con más frecuencia de la que se debería. En grupos de Facebook comencé a leer historias muy similares a la mía, pero ¿cómo podía ser? no éramos del mismo estado, clase social, educación, entorno, no teníamos los mismos amigos, en ocasiones no vivíamos en el mismo país, ni hablábamos el mismo idioma y era evidente que no era el mismo hombre del que estábamos hablando, sus historias tenían otros protagonistas, pero narrativas sumamente similares a mi historia.

Esta extrema coincidencia me llevo a cuestionarme, el papel de las estructuras en mí situación como madre “soltera”[1] y trabajadora, situación que comparto con millones de mexicanas. En México, según la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo (INEGI, 2022) el 67% (38 millones) de las mujeres son madres, esto quiere decir, que 7 de cada de 10 mujeres que residen en el país son madres. De este 67% de mujeres madres 11% son madres solteras, 7% son madres separadas y 3% divorciadas. Estos tres últimos porcentajes suman 21%[2], lo cual significa que, alrededor de 7 millones de mujeres están haciéndose cargo del cuidado de sus hijos por ellas mismas[3].

Del 67% de mujeres que son madres, el 41% (15.5 millones) son activas económicamente. En el informe de 2017 de la ENOE la participación en el mercado laboral según el estado conyugal es más alto para las madres solteras siendo de 69%, le siguen las madres separadas, divorciadas y viudas con 45.6%, mientras que las madres unidas o casadas representan el 38.6%[4]. Datos del Banco Mundial (2020) también señalan que el porcentaje de participación femenina disminuye cuando las mujeres se casan, y este efecto se acentúa cuando tienen hijos, siendo el aumento de hijos un factor importante para que las mujeres no trabajen. Estos datos coinciden con los presentados con la ENOE (Inegi, 2022).

La realidad de las mujeres, madres y trabajadoras es desigual, incluso respecto a otras mujeres trabajadoras, ya que, las mujeres que no tienen hijos tienen mejores salarios y pueden acceder a mejores puestos en sus organizaciones (Waldfogel,1997, 1998, Hardoy, I., & Schøne, P, 2008). La brecha salarial que experimentamos las mujeres de manera estructural se acentúa cuando las mujeres decidimos tener hijos. Waldfogel (1998) denomina este fenómeno como brecha familiar (family gap).

La discriminación laboral por maternidad es un concepto que se asocia con la brecha familiar. La razón de que las mujeres una vez que son madres, ganan menos, no son contratadas, o no son consideras en puestos de mando, es esta visión compartida y generalizada por los empleadores que sostienen que las mujeres no son tan productivas una vez que tienen hijos (Grossman 2009; Correll 2007; Spitzmueller 2016), lastimosamente está idea afecta a las mujeres que aún no tienen hijos por el hecho de que podrían tenerlos en algún momento.

El 39.7% de las mujeres no económicamente activas desean trabajar y el 25.5% de ellas alegaron no poder ingresar a trabajar ya que no tienen con quien dejar a sus hijos.  En términos estructurales se ha desarrollado una demantelación de servicios públicos de cuidados por parte del gobierno en turno quién, por ejemplo, extinguió el programa de estancias infantiles de SEDESOL, que estaban destinado para mujeres que no cuentan con seguro social[5], las cuales según la INEGI (2022) son alrededor de 13.4 millones de mujeres, sin embargo, según esa misma fuente solo 2 de cada 5 mujeres que tienen empleo “formal”, tienen acceso a seguridad social.

Lo que podemos observar con estos números es una realidad que las mujeres, madres y trabajadoras viven día con día, que incluso los datos a veces no alcanzan a reflejar, será importante también obervar lo que sucede con esta información dentro del sistema económico en el que vivimos y las consecuencias que esto tiene en los cuidados.


[1] Pongo entre comillas soltera dado que INEGI toma este término para identificar a mujeres donde el hombre no se hizo responsable, aparte están las mujeres separadas y las mujeres divorciadas.

[2] Podría agregarse en este rubro a las mujeres viudas que son el 12% de las mujeres madres.

[3] Aunque ese cruce de datos no está en esa encuesta, se puede inferir esa aseveración dado que en la Encuesta Nacional para el Sistema de Cuidados 2022, presentada por el Instituto Nacional de Geografía y Estadística de México alrededor del 90% de los cuidados de los infantes recae sobre la madre.

[4] Se utilizó la referencia del informe 2017 y no del 2022, ya que, no se especificaba ese cruce de datos en el segundo.

[5] Las mujeres trabajadoras tienen derecho a guarderías gratuitas y subsidiadas por parte del seguro social.

Referencias

Correll, Shelley J.; Bernard, Stephen; Paik, In (2007). Getting a Job: Is There a Motherhood Penalty?. American Journal of Sociology Vol. 112. No.5. The University of Chicago Press. https://sociology.stanford.edu/sites/g/files/sbiybj9501/f/ publications/getting_a_job-_is_there_a_motherhood_penalty.pdf

Grossman, Joanna L. (2009). Pregnancy, Work, and the Promise of Equal Citizenship. Hofstra University. https://scholarlycommons.law.hofstra.edu/faculty_scholarship/333/

Instituto Nacional de Estadística y Geografía (2022). Encuesta Nacional de Ingresos y Gastos de los Hogares . Recuperado de https://www.inegi.org.mx/programas/enoe/15ymas/#publicaciones

Instituto Nacional de Estadística y Geografía. (2023, 3 octubre). ENCUESTA NACIONAL PARA EL SISTEMA DE CUIDADOS (ENASIC) 2022 [Comunicado de prensa]. Recuperado 9 de marzo de 2024, de https://www.inegi.org.mx/contenidos/saladeprensa/boletines/2023/ENASIC/ENASIC_23.pdf

Instituto Nacional de Estadística y Geografía (2023). Estadísticas a propósito del día de la madre (10 de mayo) datos nacionales. Recuperado de: https://www.inegi.org.mx/contenidos/saladeprensa/aproposito/2023/EAP_10Mayo23.pdf

Spitzmueller, Christiane; Matthews, Russell A. (2016). Research Perspectives on Work and the Transition to Motherhood. Spring

Waldfogel, J. (1997). The effect of children on women’s wages (págs. 209-217). American Sociological Review. 62(2).

Waldfogel, J. (1998). Understanding the» family gap» in pay for women with children (págs. 137-156). Journal of Economic Perspectives, 12(1).

Waldfogel, J. (1994). Women Working for Less: Family Status and Women’s Pay in the US and UK. Working Paper #D-94-1, Malcolm Wiener Center for Social Policy, Harvard University, Cambridge, MA.

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