De los cuidados y La participación de las mujeres en la academia

Autora: Thalia Ponce Dimas. Miembro del Sistema Nacional de Investigadoras e Investigadores, Nivel Candidata. Maestra y Doctora en Estudios Organizacionales por la Universidad Autónoma Metropolitana Unidad Iztapalapa.

            

Pareciera que hablar de cuidados y la participación de las mujeres en la academia son dos cosas distintas, o que no tienen mucha relación. Pero, empecemos por el cuidado.

De acuerdo con la Organización Internacional del Trabajo (2018) las mujeres realizan las tres cuartas partes del trabajo de cuidados no remunerados, específicamente el 76.2% del total de horas dedicadas al mismo. Para el caso de América Latina, en el informe de la CEPAL realizado por Ileana Vaca (2019), nos dice que las encuestas de hogares muestran que, en promedio, el 43.4% de las mujeres de entre 20 y 59 años identifican razones familiares con labores de cuidados asociadas como el embarazo, el cuidado de infancias o personas dependientes, o el trabajo doméstico, como motivos principales para no buscar activamente o desempeñar un trabajo remunerado.

De manera particular, en México de acuerdo con el INEGI (2021) este trabajo se realiza principalmente de manera no remunerada, donde 84 millones de personas realizan trabajo de cuidado no remunerado en su hogar y sólo 2.2 millones reciben ingresos por hacerlo. Esto que menciono, ya ha sido analizado y abordado en diversas investigaciones para poner en la mesa de la conversación las desigualdades derivadas de esto. Uno de los conceptos que se ha utilizado para definirlo es la “doble jornada”, el cual se entiende como esas dobles labores que realizan las mujeres trabajadoras, tanto para el trabajo remunerado que les permite solventar la vida financiera, como el trabajo de cuidados que aún deben llegar a realizar al hogar para sobrevivir. Es decir, después de su jornada laboral deben dedicar tiempo a la alimentación, gestión del hogar, limpieza, cuidado de otros, entre diversas tareas que no son visibilizadas de manera tan fácil como otro trabajo adicional.

Al momento de leer todos estos datos y realizar una reflexión sobre: ¿Quién ha realizado los trabajos de cuidados en mi vida?, observamos que las mujeres son quienes en su mayoría se encargan de la gestión de la vida, las madres, abuelas, tías, primas y hermanas han realizado esto de manera histórica. Si bien las mujeres realizan esas dobles jornadas, cuando tienen algún tipo de apoyo es de otras mujeres. Y a todo esto: ¿Qué tiene que ver con las mujeres en la academia?

Empecemos por las mujeres en las universidades:  la Asociación Nacional de Universidades e Instituciones de Educación Superior (ANUIES) reportó que al inicio del ciclo escolar 2019/2020, la matrícula inscrita en el nivel superior fue de 4,931,200 personas, de las cuales 51.5% son mujeres y 48.5% son hombres. Así, en este ciclo escolar, las mujeres son mayoría no solo en la matricula, sino también entre la población egresada (53.7%) y la titulada (54.2%)  (INEGI, 2021a).

Como podemos ver existe una tendencia en aumento de mujeres estudiando, el cual esperamos que siga en crecimiento. ¿Pero qué es lo que sucede cuando comienzan a ejercer su vida profesional?, pues que aún siguen existiendo las diferencias salariales y la ocupación de las mujeres en trabajos formales. Ya que las mujeres en edad productiva que entran a la economía formal son pocas, la mayoría de ellas (70%) ganan menos de dos salarios mínimos  (IMCO, 2022).

Estas diferencias se observan incluso en las mujeres con posgrados, donde de acuerdo con la Encuesta Nacional de Ingresos y Gastos de los Hogares (2018), las mujeres con posgrado ganan en promedio $61,934, mientras que los hombres $109,452, existiendo una diferencia en salario de casi 40%. Incluso en aspectos más relevantes, las mujeres dentro del Sistema Nacional de Investigadoras e Investigadores sigue existiendo diferencias de ingreso, pues el 37 % de integrantes del Sistema Nacional de Investigadores (SNI) del Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (Conahcyt) son mujeres (Conahcyt, 2022).

¿Qué pasa en medio de la educación superior y la incidencia de las mujeres en estos espacios? Si bien, existen avances significativos, hay trabajo por hacer al respecto, y la respuesta para entender estas desigualdades está en quienes ejercen los cuidados no remunerados. Estos donde las mujeres ahora en la academia realizan en su día a día, además de buscar un lugar en la producción del conocimiento, el cuidado de los adultos mayores, de las infancias, la gestión de sus hogares, de la salud física y emocional propia y de otros, por mencionar algunas de las tantas tareas. Historicamente, las carreras científicas de los hombres, no se ven siempre cruzadas por estos aspectos.

Esta vez, como siempre hablo de un tema personal, pero en esta ocasión debo aceptar que no es algo que vivo de manera personal, ya que, a diferencia de la precariedad laboral, los cuidados no remunerados no han sido un impedimento para mí para realizar el trabajo académico.

Debo aceptar que cuento con el privilegio de que mi familia en sus diversas facetas realizó las labores de cuidados desde mi infancia y privilegió mi educación por encima de muchas cosas. Si bien yo también comencé a aprender a realizar estas labores, no constituyeron un impedimento para que yo estudiara o trabajara.  Estas labores de cuidados en mi vida se han repartido entre mi madre, mi abuela, tía, prima y de manera particular mi hermano; por la educación de estas mujeres, se da el reparto de tareas.

Más adelante salí de casa y viví sola, aquí si bien tuve que hacerme cargo de mi vida, encontré el acompañamiento de mis roomies, donde se privilegió el reparto de tareas.  De cualquier forma, los cuidados propios o de otros nunca fueron un tema que consumiera mi tiempo para estudiar el posgrado, para la academia o dedicarme a la investigación. Ahora en mi vida en pareja, éstas son repartidas de manera equitativa, y gracias a todo esto he podido dedicar suficiente tiempo a la investigación, publicación, clases, entre otras actividades remuneradas.

Desde este privilegio, desde el cual he podido desarrollar mi carrera, sentarme a escribir, pensar, es desde donde quiero visibilizar que las mujeres académicas, en su mayoría, encuentran más dificultades. Esa brecha de mejores sueldos, mayor número de publicaciones, participación activa en eventos académicos o ingresos al SNII, se debe a los trabajos de cuidado que desarrollan, y a los cuales tienen que dedicarles más tiempo que a su vida académica. Es importante y necesario que hablemos de esto y que señalemos que el cuidado que históricamente han realizado las mujeres es uno de los tantos factores que están detrás de los datos.

¿Pero qué hacer ante esta situación? Como siempre, no se si tengo la mejor respuesta:

1.- Analizar nuestra propia participación en las labores de cuidados a lo largo de nuestra vida, y observar gracias a quién no nos hemos preocupado de hacer las compras o mantener el orden de la vida.

2.-Observar el trabajo de otros y sus condiciones particulares alrededor de las tareas de cuidados, dar cuenta del trabajo diario que realizan.

2.-Visibilizar que los trabajos de cuidados deben ser cada vez más equitativos. Hablar de este tema, decir que esto sucede, que es real y es un problema.

3.- Crear redes de trabajo, donde se comprenda este elemento como parte de la desigualdad en el trabajo académico, establecer redes de apoyo, de trabajo y acompañamiento, entre todas las personas.

Esta es una de las tantas reflexiones que me deja este día, que como cada año hace evidente la necesidad de seguir conmemorándolo, porque el mundo aún no es del todo equitativo.

Bibliografía

IMCO. (2022). https://imco.org.mx/brecha-salarial-de-genero/. Obtenido de Brecha Salarial en México.

INEGI. (2021). Estadísticas a propósito del día internacional del trabajo doméstico (22 DE JULIO) .

INEGI (2018), Encuesta  Nacional  de  Ingresos  y  Gastos  de  los  Hogares 2018, Ciudad de México: INEGI.

INEGI. (2021a). Mujeres y hombres en México 2020 .

Organización Internacional del Trabajo. (2018). El trabajo de cuidados y los trabajadores del cuidado para un futuro con trabajo decente.

Vaca, I. (2019). Oportunidades y desafíos para la autonomía de las mujeres en el futuro escenario del trabajo. CEPAL.

Zambrano, J. (2023). Crece brecha de género en investigación: 37% de miembros del SNI son mujeres. Milenio, https://www.milenio.com/ciencia-y-salud/37-mujeres-miembros-sistema-nacional-investigadore.

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